Aguardo mi destino con emoción y ansiedad,
tratando de escapar de la triste realidad.
Muchos hablan del día del juicio final,
quizás la oscuridad es lo que tenga que esperar.
Cuando pienso en Cristo en mis días de alegría,
mis problemas se esfuman por un par de días.
Pero la maldad del mundo mi calma aniquila,
si fuera por mí en una tumba reposaría.
La gente es materialista, eso es normal,
pero por la misma materia todos podrían matar.
Todos los días en las calles se vive aventura y acción,
al mismo tiempo huelo la sangre de un ladrón.
Este mundo está muy podrido,
en verdad no es el hogar que quiero para un hijo.
Pecado y confución es lo que tenemos ahora,
pero yo me encargaré de hacer lo que me toca.
Algunos piensan que el adulterio es una oportunidad
de disfrutar el sexo en su totalidad.
Cuando están en el clímax parecen estar en la gloria;
sexo, muerte, pecado. la misma vieja historia.
El hombre vive sólo para si mismo,
lo cual me enoja y hunde en un abismo.
La avaricia y la corrupción son parte del juego,
el que da las riquezas y la fama luego.
No existe ley divina que nos haga cambiar,
porque la maldad y la tentación siempre van a estar.
No importa que terminemos ardiendo en el infierno,
las carne es débil, la excusa del momento.
Las personas escuchan obviamente sin oir,
tras una lágrima invisible parecen huir.
Ya me harté de esta destrucción sin parar,
sólo aguardo mi destino para poderme liberar.
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