Sonriendo se lamenta este joven,
recordó sus lejanas metas,
prometió hacerse una vida
de su esfuerzo a la larga.
Con eso en mente se esmera,
pero su rutina se detiene
por una duda convincente,
por una inmisericorde espina.
Medita mas allá del punto,
se aparta de ciertas mujeres
que hacen puertas de sus piernas
e ignora apretones de manos
que incluyen drogas y cervezas.
Lo único que le preocupa
es cómo hacer que la gente entienda.
Buen hijo, incomparable amigo,
de su insistencia encontró
más confusión que cosas bellas.
Su aliento se quebranta,
paz era lo que buscaba
y se topó con tentaciones enmascaradas.
Profano miedo,
imperativo es solucionarlo,
pero las personas se esconden
detrás de mitos milenarios.
Mucho le importa a esta sombra
por lo paranormal no ser consolado,
le perturba el consistente temor
de no intentar seguir luchando.
No ha conciliado el sueño,
la contestación no llega de inmediato,
sólo quiere amar y sin vergüenza decirlo,
pero le resulta todo tan complicado.
No ha sido testigo de lo divino
ni recipiente de caricias de su amada.
Llega a su reposo casi sin ganas,
sabe que no debe rendirse
porque es virtud la perseverancia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario