En ese latido final imposible de predecir
me verás llegar para guiarte lejos de aquí.
Te acompañaré a la puerta
que tus acciones han elegido.
No soy quien da las respuestas;
las explicaciones no me las darás a mi.
Soy más que la sal
en la lágrima que derramas.
Soy más que el lamento
cada vez que suspiras.
¿Quién soy?... tú lo sabes.
No verás seres queridos ni rostros familiares,
no sentirás el paso del tiempo ni el roce del aire.
No habrán tronos ni coros,
no habrá nada de lo que escuchaste.
Soy quien te acompaña en el camino,
pero no quien te levanta si te caes.
Soy mucho más que el rojo escarlata
en la sangre de tus venas.
Soy más que el murmullo constante
de una conciencia ajena.
¿Quién soy?... tú lo sabes.
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