La constante divide mi yo de la sombra,
el alma y el ego en oposición.
Cuando recaigo en estados de nostalgia
la sombra se apodera de mi corazón.
Cada vez que el amor se ausenta de la escena
no hay nada que ilumine el interior.
Así el miedo extiende sus garras
como un cáncer en expansión.
Todo se fracciona al atardecer
cuando la claridad es abandonada por la luz.
Al comenzar la noche reina la oscuridad
y no se distingue mi alma de su opositor.
Me pierdo totalmente en la penumbra
cuando todo es sombra sin sol.
Constantemente nos guíamos por un faro
al navegar los mares de la juventud y la vejez.
Dependemos del punto luminoso en la distancia
para el camino a la divinidad no perder.
Cada dia sigue mis pisadas
el ente que reconoce lo que soy de lo que pude ser.
Al instante del crepúsculo cobra vida
y soy yo quien queda bajo sus pies.
Lo dividido se une al atardecer
cuando la conciencia reniega de la luz.
Nadie huye de la noche ni de la oscuridad,
el alma y el ego entran en comunión.
No distingo la linea entre vida y muerte
cuando todo es sombra sin sol.
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