Subyugados ante la ambigüedad
de mentir o decir la verdad.
La elección no es obvia como debe ser,
corazones que no se quieren romper.
Siempre queda un perdón.
Nadie se escapa de cometer un error,
nadie impide que todo sea peor.
Y de aquello de lo que se puede aprender,
el mismo error se vuelve a cometer.
Siempre queda el prometer.
Ante las dicotomías morales,
ante las decisiones importantes,
siempre estamos atrapados
entre promesas y perdones.
Hay veces que la lujuria puede más
que el amor que juraste respetar.
Y la ignorancia te lleva por caminos
por los cuales caminas escondido.
¿Te habrán de perdonar?
Una vez hay dolor como resultado,
ese de corazones quebrantados,
prometes lo que quizás no debes,
falsas expectativas entre dos seres.
¿Lo prometido cumplirás?
Olvidamos los pequeños detalles,
esos que en la vida son los más importantes,
por eso siempre estamos atrapados
entre promesas y perdones.
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