- Comparto con ustedes otro extracto de uno de mis libros favoritos. Mi intención al compartir esta lectura va a tono con el mensaje de esta porción del texto... amor y servicio al prójimo. Siguiendo la premisa de la película 'Pay It Forward', quiero servir a mi prójimo compartiendo algo que les sirva de consuelo o inspiración, quizás sabiduría. Y lo ideal sería que, de la misma manera en que les llega esto, lo reenvíen a otras personas. Quien sabe si el leer esto le ayude a alguien en el momento más oportuno. Por un momento abandonemos los confines de nuestros muros y de las restricciones de esta plataforma social. Dejemos de ser extraños y seamos por un breve instante uno con el todo. Hay veces que recibir algo de un extraño resulta lo más adecuado que recibir lo mismo de una cara familiar.
*Libro: El libro ilustrado de las sagradas escrituras
*Autor: Timothy Freke
Las escrituras de todas las creencias enseñan que el Ser Supremo es amor en su totalidad. Dios es la compasión que todo lo abarca. Podemos llegar a Dios porque el amor es su naturaleza. Nos permite salirnos de los confines de nuestros respectivos egos y experimentar el carácter único de Dios.
Una expresión natural del amor es el servicio. Al ayudar a otros, expandimos el amor más allá de nosotros, de ese modo se vuelve una cualidad más universal. Las escrituras nos dicen que en los actos de servicio son muy importantes el espíritu y la motivación. La ayuda que se realiza con el mero fin de aparentar bondad, obtener reconocimiento social o realzar el propio ser, sólo hace que quedemos atrapados en nuestro estado de separación. El verdadero servicio espiritual es solamente aquel que surge espontáneamente de nuestra alma. El acto de dar con humildad y sencillez puede conectarnos con Dios.
Las escrituras nos aconsejan a ver a Dios en aquellos a quienes ayudamos y a convertir nuestro servicio en un acto de adoración. Madre Teresa de Calcuta, un ícono moderno del servicio desinteresado, decía que cuando ayudaba a los moribundos y destituídos veía a "Cristo en sus disfraces más afligidos." Cuando vemos a los demás como parte de Dios, tal como nosotros lo somos, el servicio resulta tan natural y sencillo como cuando la mano derecha ayuda a la mano izquierda.
El amor es Dios y también es el camino hacia Dios. Nuestra esencia natural es amor y es con el amor como se despierta la misma. El Upanishad Mundaka del hinduísmo enseña que el ser no puede conocerse por medio de los pensamientos, solamente por medio del amor. El propósito de la vida es despertar este amor. El amor nos revela la verdad permanente que trasciende la naturaleza transitoria de este mundo.
El filósofo griego Platón concevía al amor como un gran espíritu que conecta a la humanidad con Dios. Es el poder que "impide que el universo caiga en mitades separadas." El amor une. El maestro taoísta Chung Tze declaraba que sin un sentimiento hacia el prójimo los demás siempre serán extraños para con nosotros. El amor nos hace querer ser servidores, la cual, según las escrituras jainistas, es una función humana básica. Terinkyo decía que al salvar a otros nos salvamos a nosotros mismos, porque si no amamos siempre estaremos desconectados de nuestro propio ser.
Desde una perspectiva espiritual, el valor del servicio no está en el acto mismo sino en el objetivo desinteresado del cual proviene. El servicio debe ser el amor en acción, no una formalidad sin corazón ni una convencionalidad social. En el budismo se plantea que ninguna cantidad de servicio vacío se compara con el valor de un instante de genuino amor. La escritura judía comenta que una sonrisa vale más que ofrecerle leche al sediento. En esencia, el servicio se trata de compartir amor, el cual es la necesidad humana más fundamental. Sin este ingrediente vital, el ayudar no llega al corazón de las cosas. Sin embargo, es mejor actuar cándidamente con un motivo ulterior que no actuar del todo ya que al hacerlo podemos comenzar a adquirir el hábito que, a su debido tiempo, llevará a la motivación correcta.
Cristo aconseja que "no dejes saber a tu mano izquierda lo que tu mano derecha está haciendo." Lo ideal es actuar con humilde anonimidad, sin buscar recompensa o reconocimiento alguno por nuestra candidez, lo cual sólo agranda el ser. El Tao Te Ching nos enseña a dejar ir nuestras ideas sobre cómo deberían ser las cosas y permitir que el servicio surja espontáneamente de la bondad natural de nuestro ser esencial. La escritura jainista dice que esta empatía innata es la fuente de toda virtud. La guía de la forma de vivir de un Bodhisattva, un texto budista Mahayana central, nos recuerda nuestra unidad esencial - todos somos extremidades de una misma vida. Por lo tanto, el ayudar a otros resulta ser tan obvio y fácil como el alimentarnos a nosotros mismos.
"Todo el valor de un acto benevolente está
en el amor que lo inspira".
(Judaísmo: Sukrah, 498)
"La caridad - el ser movido al avistamiento
de un sediento, un hambriento y un miserable,
y ofrecerles auxilio por piedad - es la fuente
de toda virtud".
(Jainismo: Kundakunda, Pancasticaya 137)
"Ellos alimentaron a los desafortunados
necesitados, a los huérfanos y al prisionero
por amor a Él, diciendo, 'No deseamos
recompensa o agradecimientos de ustedes'."
(Islam: Corán 76, 8 - 9)
Una luz de significado en la oscuridad del mero existir.
"As far as we can discern, the sole purpose of human existence is to kindle a light of meaning in the darkness of mere being." - C.G. Jung
jueves, 14 de julio de 2011
Amor y servicio al prójimo.
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